Un clorador salino es un equipo que genera cloro automáticamente a partir de la sal disuelta en el agua de la piscina. Funciona mediante electrólisis salina y ayuda a mantener el agua desinfectada sin tener que añadir cloro manualmente con tanta frecuencia.
En Riego y Fontanería encontrarás cloradores salinos para piscinas privadas y para instalaciones profesionales, con modelos QP, LT NEO e Innowater. Somos una empresa familiar de Sevilla con casi 40 años trabajando en material de agua, piscina, riego y fontanería. Si dudas entre varios modelos, Antonio te puede orientar por teléfono o WhatsApp según los m³ de tu piscina, uso y tipo de instalación.





La elección no debe hacerse solo por precio. Lo importante es que el clorador de piscina tenga producción suficiente para el volumen real de agua, las horas de filtración, la temperatura de la zona y el uso que se le da a la piscina. En una piscina familiar con mucho baño en verano conviene no ir justo.
La producción se mide en gramos de cloro por hora, normalmente indicado como g/h. A mayor volumen de agua, más producción necesita el equipo. También interesa fijarse en la célula, la salinidad mínima de trabajo, la regulación de producción, la inversión de polaridad y si permite añadir control de pH u ORP.
Tabla orientativa de producción g/h y volumen de piscina
| Producción del clorador salino | Tamaño orientativo de piscina |
| 13 g/h | Hasta 50 m³ |
| 20 g/h | 50-90 m³ |
| 22-23 g/h | 100-110 m³ aprox. |
| 30 g/h | 90-150 m³ |
Consejo del experto: si tu piscina está en una zona de mucho calor, recibe bastante sol o la usa mucha gente, es mejor consultar antes de comprar. A veces compensa elegir un clorador salino para piscina con algo más de margen para que trabaje más cómodo.
Para piscinas residenciales puedes revisar modelos como el QP Salt One 13 GR o el QP Salt One Connect 23 GR. Para piscinas de mayor volumen, tienes opciones como Innowater SMC20, Innowater SMC30 o AquaRite LT NEO SV 22 g/h PH/ORP. Cada ficha de producto recoge las características concretas de cada equipo.
La cloración salina automatiza buena parte de la desinfección, pero no convierte la piscina en “sin mantenimiento”. Hay que revisar el nivel de sal, mantener el pH equilibrado, limpiar la célula cuando toque y comprobar que la filtración trabaja las horas necesarias.
Los modelos con célula autolimpiadora por inversión de polaridad reducen la acumulación de cal, algo muy útil en zonas con agua dura. Aun así, conviene hacer revisiones periódicas, sobre todo al inicio de temporada.
Los cloradores salinos reducen la manipulación de productos químicos, mantienen una producción más constante de desinfectante y suelen ofrecer un baño más cómodo, con menos olor a cloro y menor sensación de irritación en piel y ojos. No eliminan el cloro, lo generan de forma automática a partir de la sal.
Para un particular, la ventaja principal es la comodidad. Para un profesional, la clave está en ajustar bien producción, célula, instalación hidráulica y control químico. En ambos casos, elegir bien el equipo desde el principio evita problemas de agua verde, producción insuficiente o desgaste prematuro.
¿No sabes qué clorador salino comprar? Escríbenos por WhatsApp y te ayudamos a elegir el modelo adecuado según los m³ de tu piscina.
Un clorador salino es un equipo que desinfecta el agua de la piscina generando cloro a partir de la sal disuelta en el agua. Lo hace mediante electrólisis salina, dentro del circuito de depuración. Sirve para mantener el agua limpia de forma más automática y reducir la necesidad de añadir cloro manualmente, aunque sigue siendo necesario controlar pH, sal y filtración.
Para elegir un clorador para tu piscina debes conocer los m³ reales de tu piscina y revisar la producción del equipo en g/h. Como referencia, un modelo de 13 g/h suele cubrir piscinas de hasta 50 m³, mientras que piscinas mayores pueden necesitar 20, 22, 23 o 30 g/h. También influyen el uso, la temperatura, las horas de filtración y si la piscina está cubierta.
No. La cloración salina reduce trabajo y hace más cómoda la desinfección, pero la piscina sigue necesitando mantenimiento. Hay que controlar el pH, revisar el nivel de sal, limpiar o inspeccionar la célula y mantener el sistema de filtración en buen estado. Si el pH está desajustado o la depuradora trabaja pocas horas, el agua puede dar problemas aunque tengas clorador salino.
La cloración salina reduce la manipulación de cloro químico, mantiene una producción más constante de desinfectante y suele mejorar la experiencia de baño. El agua suele tener menos olor fuerte a cloro y resulta más cómoda para piel y ojos. Además, el sistema trabaja de forma automática mientras la depuradora está funcionando, siempre que el equipo esté bien dimensionado.
Depende de tu experiencia con instalaciones hidráulicas y eléctricas. Un clorador salino se coloca en el circuito de depuración, normalmente después del filtro y antes del retorno a la piscina. Hay que respetar el sentido de flujo, la posición de la célula y las conexiones eléctricas. En Riego y Fontanería vendemos el producto y podemos orientarte sobre elección e instalación antes de comprar.